La niña / el niño interior es esa parte que conserva la inocencia, la diversión y la capacidad de asombro de la infancia. Representa nuestros deseos auténticos, emociones profundas y el sentido de lo que realmente nos hace felices. Sin embargo, a medida que crecemos, tendemos a ignorar o reprimir a nuestra niña interior debido a las demandas, exigencias y responsabilidades de la vida adulta.
A veces, esta niña / este niño interior es invisibilizada /o por la propia historia de vida, las circunstancias que nos han llevado a estar en modo “supervivencia” emocional. Y en ese estado, todo lo que anhelamos es protegernos del peligro. Reconectar con ella /él, nos permite redescubrir aspectos esenciales de nosotras mismas y experimentar la vida de una manera más auténtica y plena. Es abrazarla /lo y permitir que disfrute desde la inocencia, el cariño y la libertad de ser quienes somos.